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12/26/2012

Retorno a los 80.

Como a casi cualquier hijo de vecino, en ocasiones, me entran ataques de nostalgia. Y esta vez ha sido un ataque en toda regla.

Todo empezó cuando mis padres me pidieron que revisara dos cajas de disquetes de 3 1/2, para ver si en alguno de ellos había algún archivo o dato interesante o digno de ser salvado, ya que los discos en cuestión iban camino del archivador (leasé "cubo de la basura") más cercano.



"Pues vaya una cosa" - me diréis, al fin y al cabo estos trastos no son tan antiguos como para desembocar en un ataque de nostalgia y melancolía galopantes. Otra cosa es que estuviéramos hablando  de los disquetes de cinco 1/4.



Pero no, se trataba de una simple colección de disquetes de 3 1/2. En fin que me pongo a revisar, los susodichos de uno en uno, con la esperanza de encontrar alguna foto olvidada, un mp3 del año de la tana, o al menos algún escrito apócrifo. Pero nada, todo lo que salieron fueron un par de discos de arranque de windows 98, la mitad de los discos de instalación de la hoja de cálculo Lotus 1-2-3 y un par de discos más con archivos hechos en WordPerfect con apuntes de la carrera (y me refiero al WordPerfect versión para DOS).  Como podéis ver, nada realmente nostálgico.

Ya había perdido toda esperanza de encontrar algo realmente útil, cuando al abrir la segunda caja, no me encontré ningún disquete en su interior, sino que encontré esto.



Efectivamente, en la caja cual seis maravillosas reliquias de un mundo largo tiempo extinto, aparecieron otras tantas cassetes, y lo que es mejos estaban repletas de estupenda música ochentera: Queen, Phil Coliins, Michael Jackson, Bruce Hornsby, The Police... Snif, snif (no, no estoy llorando, es que las cassetes estaban llenas de polvo y yo soy alérgico y... y.... vaaaaaale, se me saltó una lagrimita, pero sólo una).

Total que en seguida me puse a buscar por casa un reproductor, donde poder escuchar esa música que no había oído desde.... desde hacía media hora más o menos, porque seamos sinceros, todos los temas de los ochenta los escucho a diario en sus correspondientes CD's y MP3's. Pero claro, no es lo mismo escucharlos en calidad digital que en el viejo sistema analógico de toda la vida.

Tras un poco de investigación, me puse ante la cadena musical de la familia, que cuenta con una estupenda pletina para cassete. Y tras un rato de infructuosos intentos, mi padre y yo tuvimos que afrontar la cruda realidad, la pletina no funcionaba. Las viejas ruedecillas que movían la cinta, se negaban a moverse. No se desplazaron ni un mísero milímetro.

Parecía que el momento "revival" había terminado antes de empezar, cuando la voz de la razón (personificada en mi madre) nos dijo "pues si no funciona el cassette, probad con un vinilo".

Dicho y hecho, tras unos segundos de ansiosa espera, nuestros esfuerzos dieron por fin sus frutos, hemos escuchado un disco de vinilo. Genial, maravilloso, increible... Aunque, tal vez, sólo tal vez.... 




Tal vez no debí dejar a mi padre que eligiera el disco. Vamos que me he tenido que escuchar la Zarzuela de Luis Cobos enterita. Visto en retrospectiva, no ha sido una de mis ideas más brillantes. En fin, pero mi próximo plan nostálgico revive infancias no puede fallar. En un par de días resucito el scalextric.



Total, ¿qué podría salir mal?

Seguiremos informando.